Bajando por el puente de Rialto y pasando por delante de la iglesia de San Giacometto, entramos en la zona del mercado donde podremos ver los numerosos puestos y tiendas de hortalizas, fruta, carnes y pescado. Aquí en Venecia, como en qualquier otra ciudad, el mercado representa uno de los aspectos más auténticos de la vida cotidiana.
Cabe destacar que hubo una época en la cual el nombre de Rialto no estuvo ligado simplemente al abastecimiento de comestibles; especias, pigmentos, perfumes, colorantes, sedas, tejidos, joyas y finanza era lo que Rialto evocaba en otros tiempos en toda Europa. Un gran aflujo de mercaderes varones alimentó otro tipo de mercado y es lo que descubriemos paseando por el Castelletto, la zona roja de la ciudad de antaño.
Seguidamente visitaremos el palacio Mocenigo y su colección de vestidos y textiles para darnos cuenta del ambiente en el que vivió la noble familia veneciana de cuyos miembros seis fueron elegidos duques. Y para terminar - ¡o empezar! - sólo nos falta tomar una tapa acompañada por un vino de la región en uno de los bacari (tascas) que abundan en la zona de Rialto.